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    7 consejos que me sirvieron para empezar a cocinar más y sentirme un ser humano funcional

    ¡Deja de sentirte un despojo!

    Hola, soy Beatriz Serrano y ya he olvidado el total de veces que me he sentido un despojo humano por no hacer cosas básicas de persona adulta.

    Ryan Murphy Productions

    Por norma general, suelo culpar al feroz sistema tardocapitalista y excusarme en él para seguir tumbada en mi sofá, pero a veces me gusta tomar las riendas de mi vida como si fuera la protagonista de una película sobre una mujer recién divorciada que se va de viaje por Europa para descubrirse a sí misma.

    Una de las cosas que más me ha ayudado a sentirme más funcional y adulta es, sin duda, cocinar más. Por infinitas razones, pero aquí van tres: ahorras mucho dinero, te organizas mejor y, al estar comiendo comida sana y casera, te sientes mucho mejor con tu cuerpo.

    Estos son algunos consejos que me han servido para obligarme a cocinar más y, de hecho, disfrutar bastante de ello.

    1. Hazte un menú semanal o, al menos, tómate 10 minutos al día para pensar qué te gustaría comer al día siguiente.

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    Es imposible empezar a cocinar si no reservas unos minutos de tu tiempo para ver qué quieres preparar. El momento lo escoges tú: a mí me funciona hacer un menú semanal para los tres días que me llevo el tupper a la oficina y elaborarlo todo el domingo, pero si esto te parece demasiado trabajo porque tú los domingos lo que quieres es tomarte el vermú, al menos dedica 10 minutos al día a pensar qué vas a comer y a cenar el día siguiente.

    Esto servirá para organizarte mejor y no caer en el "es que no tengo nada en casa" y, o bien pedir comida a domicilio, o salir a cenar fuera. Además, si llevas pensado lo que vas a cocinar con anticipación antes de llegar al supermercado, evitarás caer tanto en comprar "lo de siempre" que hace que comas y cenes lo mismo constantemente. Y, por último, otra ventaja es que, por norma general, comprarás solo lo necesario y eso hará que a la larga termines ahorrando dinero.

    2. Cómprate un libro de recetas.

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    Puedes tirar por el clásico '1001 recetas de cocina' o aventurarte a comprar algo más arriesgado de algún tipo de gastronomía que te llame la atención. En mi caso, hace cosa de un año me compré 'La cuchara de plata', algo así como la biblia de la gastronomía italiana, con el que he aprendido a hacer un par platos típicos cuyo resultado me ha sorprendido.

    Simplemente hojeando un libro de recetas te inspirarás para cocinar platos diferentes y, la verdad, suelen estar escritos con tanto detalle que aunque creas que eres un negado para la cocina verás cómo el paso a paso funciona.

    3. Y oblígate a aprender a cocinar algo nuevo cada quince días.

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    O cada semana si estás muy motivado o una vez al mes si lo estás muy poco, pero verás que es muy gratificante empezar un proceso desde cero y completarlo en menos de tres horas.

    Piensa que si aprendes a cocinar un plato al mes, al cabo de un año tendrás 12 recetas estupendas que ya sabrás elaborar a la perfección.

    4. Haz planes donde la comida (y su elaboración) sea la esencia del mismo.

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    Los humanos, en general, tenemos una cosa que es que nos flipa comer. Por eso organizamos tantos planes sociales en torno a la comida. El problema con esto es que, a veces, gastas demasiado dinero si sales mucho a comer fuera.

    Una buena forma de cocinar más y hacer un plan distinto es organizar un plan gastronómico en tu casa. Hay mil ideas: puedes hacer un concurso de mejores tapas con tus amigos o uno de platos vegetarianos o, sencillamente, puedes reunirte con algún amigo para aprender a hacer pizza o hacer un buen cocido.

    Te darás cuenta que son planes baratos y agradecidos, y que ponerse una mañana a hacer mac&cheese con tu mejor amiga puede convertirse en un planazo.

    5. Sal de tu zona de confort.

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    ¿Siempre terminas haciéndote un par de tristes filetes de pollo a la plancha? Entra en Internet y busca nuevas formas de prepararlo; a veces tardas literalmente 3 minutos en macerar el pollo con yogur griego y especias y tienes un plato totalmente diferente. Un buen truco es buscar nuevas formas de preparar esos alimentos que consumes muy a menudo, porque una cosa te llevará a la otra y descubrirás formas de comer nuevas.

    También puedes ponerte pequeños retos como pasar 15 días sin consumir carne: parece una tontería, pero en España somos tan carnívoros que a veces nos conformamos con cenar un filete y una ensalada... y si eliminamos la carne de la ecuación es posible que aprendas a cocinar verduras y pescados y dejes de comer siempre lo mismo.

    6. Rétate a no tirar nada.

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    A veces, cuando vamos al supermercado, tendemos a comprar sin pensar y, por desgracia, terminamos desperdiciando una buena cantidad de alimentos tirándolos a la basura. Un truco que me dio una amiga y que empecé a hacer recientemente para tirar menos comida es buscar en Internet recetas con esos alimentos que veo que se están echando a perder. Porque en Internet siempre está la respuesta y de medio brócoli y medio calabacín sale una crema estupenda.

    Es posible que si empiezas a ser más consciente de lo que vas a cocinar termines tirando menos comida, pero si no, intenta retarte a tirar lo menos posible y aprende a elaborar recetas de aprovechamiento. No ya solo por tu bolsillo, sino por cuidar el medio ambiente.

    7. Ponte música.

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    Sinceramente, desde que cocino más me he dado cuenta de que es un proceso que me resulta muy relajante y, sobre todo, muy gratificante. Porque como comentaba antes, es un proyecto corto que tiene un principio y un fin claro, y cuyo resultado siempre es delicioso.

    Cocinar es muy recomendable si tienes problemas para centrarte e incluso si sufres algo de ansiedad, porque cocinar te permite estar centrado en una sola cosa durante un tiempo determinado y además es una tarea que tiene conclusión.

    Otra de las ventajas es que mi tiempo de cocinar se ha convertido en tiempo para mí y lo aprovecho para ponerme al día con asuntos que tengo pendientes: como escuchar el último disco de algún artista o el último capítulo del podcast que sigo. Puedes adaptarlo a tus gustos e intereses, pero esas horas que dediques a organizar los tuppers de la semana siguiente pueden ser un momento ideal para combinarlo con otras cosas que durante la semana no has tenido tiempo de disfrutar.