Las muñecas Bratz fueron 15 años por delante de nosotros y no nos dimos cuenta

Las Kardashians de las muñecas.

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Cualquier persona que creciese entre finales de los 90 y cualquier momento de los 2000 recordará la llegada al mundo de la némesis de la muñeca Barbie: las Bratz.

My Dolls / Via mydollls.blogspot.com.es

La primera generación de Bratz, llamadas Jasmin, Cloe, Sasha y Jade, llegaron a nuestras vidas en el año 2001 y, tan solo un año más tarde, ya le habían quitado el trono a la poderosísima muñeca Barbie como uno de los juguetes más vendidos. Posteriormente aparecieron más ediciones y la familia Bratz fue creciendo casi tanto como el tamaño de sus cabezas. Si bien es cierto que de un primer vistazo las Bratz siguen perpetuando un cánon de belleza donde lo fundamental parece ser el tener cinturita de avispa, también aportaron muchas cosas que son tan 2017 que parece mentira que aquello fuera 2001.

Mydolls / Via mydollls.blogspot.com.es

Las Bratz presentaron a cuatro muñecas multirraciales y de etnias diversas frente a la blancura soberana de Barbie. Diversidad es una palabra que 2017 tiene muy presente, pero que no parecía tan importante en el año 2001... salvo en el universo Bratz, claro: uno de los juguetes más vendidos hasta la fecha era una señora rubia, blanca y rica llamada Barbie y entonces aparecieron las Bratz, cuyos nombres eran Jasmin, Cloe, Sasha y Jade y su color de piel era variado.

Al contrario que en el universo Barbie, donde sus amigas eran igual de accesorias que su mansión o su New Beatle rosa, en el universo Bratz las cuatro protagonistas eran igual de importantes con independencia de su color de piel, haciendo la diversidad racial no solo algo visible con la que un montón de preadolescentes se podían identificar, sino también algo natural y hermoso. ¿Quieres sororidad? Ahí la tienes.

Bratz / Via Facebook: bratz.es

Las Bratz representaban además un modelo a seguir más accesible, si querías ser Barbie tenías que tener pasta, las cosas como son. Para tener todos sus complementos necesitabas algo más que ambición. Barbie era una muñeca que ofrecía una vida aspiracional en diferentes tonalidades de rosa. En 2001, el año de llegada de las Bratz, y por mucho que Barbie hubiese sacado a su muñeca astronauta o veterinaria, seguía presentándonos una nueva edición de la Barbie princesa, ¿y cómo demonios podía convertirse una chica de barrio en princesa si no habíamos nacido con sangre azul?

Si Barbie era la señora en la que podías convertirte a golpe de contactos y masters en escuelas privadas, representación de la titulitis y la filosofía "si quieres, puedes" en su máximo apogeo, Bratz representaba a la chavala que serías en un par de años: una adolescente de clase media o incluso baja, normal y corriente, con interés en la moda, el maquillaje y en pasar tiempo con las amigas. Es decir, prácticamente cualquier adolescente.

¿Se anticipó la muñeca Bratz a la crisis de 2008 creando modelos a seguir que no estuvieran tan ligados a la materialidad del sistema capitalista del que gozaba Barbie? Yo digo sí.

IG: kyliejenner / Bratz

Su aspecto físico también fue visionario: gracias al feminismo de este milenio, encontramos a muchísimas mujeres rescatando partes tradicionalmente femeninas del mundo que durante mucho tiempo han sido motivo de mofa, burla o vergüenza. Esto incluye partes referidas al cuerpo (la gordura, la celulitis, las estrías o el vello corporal), a la forma de vestir (las minifaldas, los tops o los shorts, tengas la talla que tengas), de actuar (ser muy guirly) o de gustos (las comedias románticas, los placeres culpables) y aficiones (el maquillaje, la peluquería, el mundo de la cosmética y la belleza en general).

El feminismo de ahora rechaza la opinión negativa sobre las mujeres y, en este sentido, el uso o el no uso del maquillaje siempre parece generar debate ("me gustan las chicas sin maquillar", "es que se pinta como una puerta", "habría que verla con la cara lavada"). De este movimiento salen un sinfín de celebraciones y una de ellas es la fascinación por el mundo del maquillaje y de la cosmética sin que muchas mujeres tengan por ello que verse tachadas de superficiales e incluso de hipócritas.

Ahora mira a una muñeca Bratz, dime si no parece que acabe de subir un tutorial de maquillaje de fantasía a Youtube. Parece que la factoría Bratz dejó de avergonzarse de su lado más estereotípicamente femenino antes que muchas de nosotras y empezó a celebrarlo, aunque parezca mentira, en el año 2001.

Quizás en 2017, Bratz debería volver a adelantarse y pensar cómo será la mujer del futuro. En este sentido, Barbie ya lo ha hecho con una serie de muñecas con cuerpos más diversos (altas, bajas, skinnys y curvys) y ha incoporado diversidad en cuanto al color de sus muñecas. Imagino a una Bratz curvy sin problema, y además, al estilo Bratz: con sus shorts, sus medias de rejilla, sus botines y su falta de complejo. Si esta factoría, nacida de la nada, pudo visualizar un mundo distinto para las mujeres en 2001, creo que también podría hacerlo en 2017... ¿cómo serán las mujeres en 2031? ¡Piensa, Bratz! Tienes cabeza suficiente para ello.