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Guía de la A a la Z para el autocuidado

Una guía más o menos definitiva para aprender a cuidarte.

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Ellie Sunakawa / BuzzFeed

Ya se ha escrito mucho sobre el cuidado personal: qué es, qué no es, qué puede conseguir, qué no... Se ha corrompido, comercializado, reciclado y redefinido. Y, aunque no falta información sobre el cuidado personal, queríamos crear una guía más o menos definitiva sobre qué significa para nosotras el autocuidado y cómo puedes aplicarlo a tu propia vida y salud. Una especie de recurso integrado al que puedas acudir cuando necesites ayuda con tu mente, cuerpo y alma. Como creemos firmemente en que tenemos que ser responsables de nosotros mismos, tanto para aligerar cualquier carga personal como para que la existencia en el mundo nos resulte un poco más llevadera, hemos recopilado una larga lista de cosas que puedes probar para estar un poco mejor. Esperamos que te sirva de ayuda.

Ellie Sunakawa / BuzzFeed

Cualquier cosa que favorezca tu bienestar. Existen muchas definiciones de cuidado personal, pero en última instancia, se trata de cuidar de ti mismo. Sea lo que sea lo que eso signifique para ti. Para algunos, es hacer lo mínimo para quitarse un poco de peso de encima e intentar superar el día; para otros, consiste en darse un capricho, mimarse y desestresarse. Para la mayoría, es un amplio espectro de decisiones, acciones y propósitos que podemos llevar a cabo para tranquilizarnos y reforzarnos frente a toda la mierda a la que nos enfrentamos en este mundo. Porque todos tenemos nuestras mierdas.

Asimismo, el autocuidado normalmente entra en una de estas cuatro categorías:

Físico: las cosas que haces para cuidar tu cuerpo, como moverte, alimentarte, beber suficiente agua, cuidar tu higiene y acudir a tus citas con el médico.

Mental: las cosas que favorecen unas emociones positivas y la salud psicológica, como desarrollar mecanismos de superación, practicar el autoconocimiento y aprender a ser vulnerable.

Social: el cuidado y mantenimiento de unas redes de apoyo en tu vida, así como crear límites y distinguir entre los vínculos sanos y los insanos.

Espiritual: las formas intangibles de alimentar tu alma y dar sentido a tu vida, como establecer unos valores, practicar la religión o la magia o crear rituales coherentes.

No estamos aquí para decirte cuál es la forma correcta de cuidar de uno mismo, porque, sinceramente, depende de tus necesidades. Las ideas sobre el autocuidado que encontrarás aquí pretenden ser un punto de partida. Son grandes y pequeñas, preventivas y curativas, concretas y abstractas. No todas estas ideas se adecuarán a tus necesidades, pero estarán aquí para que recurras a ellas cuando busques inspiración. Experimenta con ellas; descubre cuáles te funcionan cuando estás enfadado, triste, te sientes solo, apenado, aletargado o estresado. Comprométete a priorizar el autocuidado y a encontrar cosas que puedas hacer cada día para sentirte más fuerte.

Y, a través de todo eso, descubre tu propia definición de autocuidado. Así que, ¡continuemos!

Audre Lorde, la escritora, poeta y activista a favor de los derechos civiles dijo: "Cuidar de mi misma no es autocomplacencia sino autoconservación, y eso es un acto de lucha política". Acuérdate de ella y contextualiza tus esfuerzos por cuidarte.

Aromaterapia. Dale 👏 a 👏 la 👏 lavanda. Comienza con esta guía de los aceites esenciales.

Pide ayuda. Porque no puedes, ni debes, hacer todo solo, especialmente cuando estás pasando una mala racha.

Ellie Sunakawa / BuzzFeed

Equilibrio. Todos sabemos, por lógica, que la vida consiste en buscar el equilibrio, pero eso no significa que sea algo fácil o que siempre sea posible, desde el punto de vista práctico. Pero merece la pena aspirar a lograr un equilibrio entre las cosas que te revitalizan y las que te cansan. Si no, te sentirás siempre agotado. Si no sabes por dónde empezar, haz una lista de cada faceta de tu vida diaria (trabajo, quehaceres, salir con amigos, deporte, sueño, la compra, etc.) y apunta si cada una de esas actividades te carga las pilas o te deja vacío. ¡Sé sumamente específico y honesto contigo mismo! Piensa, por ejemplo, que aunque el ejercicio debería, en teoría, revitalizarte, si tus hábitos actuales de ejercicio están restándote tiempo de estar con tus amigos o afectando a tus horas de sueño, podría estar, en realidad, agotándote. Una vez que tengas la lista, averigua qué cambios puedes hacer o qué puedes añadir para restablecer parte del equilibrio en tu vida.

Límites. Debes marcarlos. Piensa en todas esas cosas de tu vida que te consumen y cómo podrías mitigar su efecto. ¿Tu amigo descarga demasiado en ti sus problemas de relación? Fija un día para hablar sobre ese tema en concreto, y dile que preferirías que no te enviara mensajes sobre ello hasta entonces. ¿Siempre te estresas cuando prestas cosas a la gente y no te las devuelven cuando deberían? Deja de prestarles cosas. Averigua cuándo pones las necesidades y los sentimientos de otros por delante de los tuyos propios, y cómo podrías ocuparte más de ti mismo.

Respira. Controlar la respiración mediante respiraciones profundas es una potente herramienta contra el estrés y la ansiedad. Si prefieres un enfoque guiado, sigue estos ejercicios.

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Velas. Como escribe Lindsay Ostrom en su fantástica guía de supervivencia en las vacaciones para personas tristes, "me abro totalmente a esta cursilería; hay algo mágico en una llama. Ahora que oscurece tan temprano, cada día, al volver del trabajo, enciendo una vela. Encuentro algo especial, sagrado y espiritual en ello, y no tengo que explicar nada a nadie". Además, estamos a favor de quemar las velas bonitas más a menudo, en lugar de esperar a una "ocasión especial" que parece que nunca llega.

Celebra las pequeñas victorias. Escucha: a veces, hacer la colada o decir lo que uno piensa cuesta lo suyo. En lugar de no dar importancia a las cosas porque son tonterías, o mortificarte porque te gustaría que algunas cosas fueran más fáciles, siéntete bien con esas pequeñas muestras de coraje y fortaleza de cada día.

Limpia. Un espacio limpio es relajante y positivo, y es una forma fácil de responsabilizarte de ti mismo; estás tratándote como si fueras un invitado que se merece buenas toallas y un lavabo reluciente. Es también un buen método de autocuidado de emergencia. Si estás andando de un lado para otro y sabes que deberías hacer algo, pero no sabes qué, prueba a limpiar el baño. No le des muchas vueltas; simplemente hazlo. ¿Por qué? Porque suele ser una tarea relativamente corta y contenida, frente a, digamos, limpiar el armario, que se suele empezar con buenas intenciones pero que al final uno acaba gastando 75 $ comprando perchas por internet antes de dormirse sobre una pila de ropa, pero es lo suficientemente larga como para ayudarte a aclarar qué vas a hacer después, y te deja una sensación de logro. Es, en esencia, como pulsar un botón de reinicio en un momento de pánico.

Aceite de coco: porque no hay nada que el aceite de coco no pueda arreglar. Especialmente si lo usas como parte de la rutina sencilla para sentirse mejor de Rachel.

Libros para colorear. Nunca se es demasiado mayor para la relajante satisfacción de tomar unas pinturas y un papel, y crear algo bello.

Quéjate menos. Quejarse = dar vueltas a los pensamientos negativos. Y, a la larga, dar vueltas a los pensamientos negativos repercute en tu salud mental. No te guardes las cosas, de ninguna manera, pero intenta expresar esos pensamientos negativos una sola vez y seguir con tu vida; o, al menos, vigila cuándo volver sobre algo resulta improductivo.

Felicita a los demás y a ti mismo. Unas cuantas palabras amables y sinceras valen su peso en oro.

Cocina. Estar en la cocina activa los sentidos. Y hay algo sumamente relajante y gratificante en ver un montón de ingredientes convertirse en algo delicioso que te nutre. Si necesitas una receta para ponerte en marcha, prueba esta pasta con mantequilla de limón o consulta esta lista de recetas para cocinar cuando tu vida es un desastre.

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Deshazte de las cosas que ya no te sirven. Si tienes cosas en el armario o en casa que hacen que te sientas peor cuando las ves, como ropa que te quedará bien "algún día" o recuerdos de una vieja relación, tíralas.

Doctor. ¡Encuentra uno! Tener un médico que te encante es útil desde muchos puntos de vista, incluso para que te indique dónde tienes que ir si comienzas a tener problemas de depresión, ansiedad, estrés o cualquier otra cosa relacionada con la salud mental. Si no tienes médico de cabecera, asegúrate de buscar uno.

El champú en seco y otros trucos que te hacen la vida más fácil cuando te cuesta cuidar de ti mismo. A veces, el autocuidado consiste en encontrar formas de sentirte algo más humano.

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La Tierra. La naturaleza nutre, y conectar con ella puede ser sumamente curativo. (Además, la inmensidad de la naturaleza a menudo ayuda a poner los problemas en perspectiva). Y la Tierra te puede cuidar de muchas maneras. Toma un poco el sol, respira aire puro, pasa tiempo cerca del agua, visita unos jardines públicos, lee bajo un árbol, siente la hierba o la arena bajo tus pies, aprende sobre los pulpos o cualquier otro animal molón, visita un museo de historia natural, estudia la luna... la lista es interminable.

Come. Cuando las cosas se ponen difíciles, una de las primeras cosas que hacemos es descuidar nuestra alimentación. Pero no comer (o comer cosas que te hacen sentir físicamente peor) te va a dejar agotado y hará que te resulte mucho más difícil hacer el resto de las cosas que aparecen en esta lista. Así que, por favor, acuérdate de comer. (Si necesitas ayuda, estas formas no agobiantes de alimentarte cuando tienes depresión son un buen punto de partida).

Infórmate sobre salud mental. Uno de nuestros libros favoritos para empezar es Emotional First Aid, de Guy Winch.

Escapa. Entra en un mundo que no sea el tuyo: juega a los Sims, construye una casa de muñecas, sueña despierto o sumérgete en un libro. O si necesitas dejar de dar vueltas a algo, conduce hasta algún lugar nuevo. Échate a la carretera. Reserva un viaje.

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Siente tus emociones. Resulta tentador pensar en el autocuidado como algo que debe hacer que te sientas mejor. Y no es que no sea eso. Pero, a veces, las emociones negativas no son en realidad problemas que puedan solucionarse, y es bueno saber que existen mecanismos para enfrentarse a ellas, ¡incluso algunos aparentemente sanos!, que pueden evitar que pasemos el mal rato de guardarnos el dolor, enfado, culpa o vergüenza dentro. Debemos sentir esas emociones, y no ignorarlas o pasarlas por alto.

Termina algo pequeño. Haz alguna tarea, contesta a un correo electrónico, encuentra un sello y envía por fin esa factura, etc. Básicamente, se trata de elegir algo de tu lista de tareas pendientes que sepas que puedes terminar, y hacerlo.

Sigue este diagrama de flujo interactivo diseñado para ayudarte cuando te sientas como una mierda.

Perdona tus propios errores. Eres humano y estás destinado a fallar. No te martirices por esas decisiones que resultaron ser equivocadas. Probablemente, esa decisión parecía la más adecuada con la información que tenías en ese momento. Y como dice el terapeuta Ryan Howes, "cuando te perdonas por tus decisiones pasadas, te liberas de la culpa y puedes disponer de suficiente ancho de banda como para gestionar los problemas actuales de tu vida".

Ropa limpia. Aunque no vayas a salir de casa, ponte ropa limpia y te sentirás algo mejor.

Amigos. Se puede hablar largo y tendido sobre el impacto positivo que tienen los amigos en nuestra salud mental y la vida en general. Cuando estás atravesando una mala temporada, puedes sentir la tentación de aislarte, lo cual es comprensible. Muchos de nosotros sentimos la necesidad de poner siempre la mejor cara, incluso con nuestros amigos, y no molestarlos con nuestros problemas. Pero, cuando nos aislamos, surgen muchas emociones negativas y los buenos amigos estarán a tu lado cuando necesites que te cuiden un poco. Así que disfruta de su compañía, apóyate en ellos y valora el poder curativo de su presencia.

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Una huerta. Los beneficios físicos y mentales del aire puro hablan por sí mismos, pero mucha gente encuentra reparador y reconstituyente el hecho de cuidar de las plantas. Como dice un miembro de la comunidad de BuzzFeed, "plantar una huerta es creer en el mañana".

Gratitud. Tal y como nos dijo anteriormente la terapeuta Andrea Bonior, "recordarte a ti mismo lo que posees, conlleva un agradecimiento que te ayuda a sentirte significativamente más satisfecho". Así que haz que la gratitud forme parte de tu vida, ya sea manteniendo un diario con las cosas por las que te sientes agradecido, creando una pequeña lista de gratitud durante algún momento especialmente bajo, dando propinas generosas o escribiendo una carta de agradecimiento a alguien que aprecies.

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Hábitos. Un buen cuidado personal no es algo que se haga una sola vez; se trata de crear un arsenal de hábitos enriquecedores. Comprométete a hacer con regularidad aquellas cosas que sabes que te hacen sentir mejor, no solo a modo de control de daños. (¡Planifícalas si lo necesitas!)

Aficiones. Las aficiones te aportan sensación de realización, te ayudan a conocerte, a conocer gente nueva, te enseñan conceptos y datos sobre el mundo, y te dan algo que hacer aparte de involucrarte en batallas personales en Facebook. Si sabes que necesitas una afición, pero no sabes cuál, aquí tienes algunas opciones: 8 aficiones creativas que adoptar este año, 25 aficiones creativas que puedes probar cuando todo es horrible y no te sientes bien y 19 aficiones baratas y fáciles que harán que digas: "¿Por qué no se me había ocurrido?".

Hidrátate. Agua, agua, agua, agua, agua. Incluso aunque estés tocando fondo, te sentirás un poco mejor si no estás encima deshidratado.

Higiene. Esta puede ser una de las primeras cosas que se desatienden cuando no te sientes bien, y además es algo que te ayudará a sentirte un poco más humano. Así que date un repaso: ¿te has lavado los dientes o duchado últimamente? Prueba a hacerlo y no seas duro contigo mismo si tienes que tomártelo con calma.

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Date un capricho. Para nosotros, darnos un capricho como forma de autocuidado no consiste en fundir el dinero en algo caro, o adormecer tus emociones a través del consumismo; más bien consiste en darte permiso para sentir un placer auténtico y genuino en un momento dado. (Es difícil no vivir el presente cuando quemas "la vela elegante" o tomas una maravillosa taza de té, ¿sabes?)

Interroga a tus pensamientos. No caigas en la trampa de asumir que tus pensamientos negativos son automáticamente reales solo porque hayan aparecido en tu cabeza. Tu voz interna puede ser muy perra y mentirosa, así que enfréntate a ella.

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Bromea. A veces, lo único que puedes hacer es quitar importancia a la mierda por la que estás pasando, porque cuando tratas las cosas con menos seriedad, pueden parecer menos serias e intensas. Busca memes relacionados, o recurre a bromas con un toque de humor negro y ríete de ti mismo.

Escribe un diario. Plasmar tus emociones sobre un papel no solo resulta muy satisfactorio, sino que se ha demostrado que la escritura expresiva y reflexiva ayuda al bienestar mental. Si necesitas un poco de inspiración, lee esta publicación sobre cómo llevar un diario para mejorar la salud mental o consulta este calendario de temas que tratar en tu diario.

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Conócete a ti mismo. Saber cuidar de uno mismo está profundamente relacionado con conocerte a ti mismo y tus necesidades. Haz el esfuerzo de observarte: tus hábitos, patrones, qué te mueve, tus vulnerabilidades... Reunir poco a poco esta información te convertirá en un experto en tus propias necesidades. Puntos extra: registra lo que descubras en un diario especial.

Haz punto. Como dice Alanna Okun, hacer punto atenúa el rugido de la ansiedad, la tristeza, la ira y cualquier otra emoción indeseable que necesites calmar. Escribió que "la artesanía se parece mucho al sexo o al yoga, ya que reduce tu mundo inmediato a una pequeña porción acogedora y manejable donde solo has de concentrarte en lo que tienes delante; y, a diferencia del sexo, al terminar tienes un par de calcetines nuevos o un posavasos".

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Déjalo fluir. Liberar tus emociones, en lugar de sentarte en silencio mientras les das mil vueltas, puede resultar muy satisfactorio. Y, aunque no siempre puedes desahogar tu ira gritando desde los tejados o lanzar la tristeza desde una montaña, es probable que puedas encontrar alguna válvula de escape que te produzca la misma satisfacción. Permítete un vigoroso llanto. Apúntate a kickboxing. Crea una turbia obra de arte.

Escucha tu canción, podcast o charla de TED favorita. Y recuerda que una lista de reproducción adecuada puede conseguir que cambies de humor y que el tiempo que pasas en casa (o el coche, o el trabajo) resulte más agradable.

Ponte ropa cómoda y haz el vago. Somos fanáticos del vagueo intencionado, especialmente cuando llevas puesto algo limpio, cómodo y que es "ligeramente" más elegante que tu mugrosa ropa de los domingos. (Piensa en un pijama bien conjuntado, una bata esponjosa o la sudadera y pantalón de chándal perfectos. Si no queda otro remedio, al menos intenta ponerte ropa interior limpia). La ropa que llevas importa y puede afectar mucho a nuestro humor. Merece la pena ponerte una ropa que haga que te sientas mejor y no peor.

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Haz la cama. Es una de las cosas más sencillas que puedes hacer para sentirte un poco mejor y bajo control.

Controla tus expectativas. No te queremos decir que seas pesimista; simplemente, evita tener expectativas que no sean realistas o que te lleven a desilusionarte. Habrá días buenos y malos; resultados positivos y negativos. Y como una vez dijo la asesora de empoderamiento Christine Hassler a BuzzFeed, la expectativa de que debemos ser felices todo el tiempo o de que todo debe salirnos bien, provoca en cualquiera una resaca de expectativas.

Masajes. Deja que, por una vez, otro se encargue de liberarte de las tensiones.

Medita. La meditación es una de esas cosas ante las que tienes que decir "suena a falso, pero bueno...", y luego probarlo (¡probablemente entre 3 y 5 minutos sean suficientes para empezar!), con una mente muy abierta y sin apenas expectativas. Nos encantan Calm y Headspace para empezar.

Muévete. Lo más frustrante del ejercicio es que es, al mismo tiempo, sumamente beneficioso para tu salud mental e increíblemente difícil de practicar cuando tu salud mental no es buena. Tendrás que descubrir qué te funciona. Puede que sea algo tan pequeño como dar regularmente la vuelta a la manzana, pero merece la pena hacerlo. Por si los necesitas, aquí tienes algunos consejos que no te abrumarán sobre cómo hacer algo de ejercicio cuando estás deprimido.

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Pon nombre a lo que te molesta. Todos hemos pasado por ello: algo se rompe en la mochila metafórica que contiene tus emociones y tienes una fuerte reacción ante una pequeña discusión, malentendido, contratiempo o lo que sea. Acostúmbrate a reflexionar sobre qué te ha hecho sentir como una mierda; ¿hay algo más que necesitas abordar y apaciguar?

No. Dilo más veces. Dilo sin disculparte. Dilo, porque si dices "sí" pero querías decir "no" inevitablemente ocurrirá una de estas dos cosas: o haces lo que sea en detrimento de tu propio bienestar, o después pones excusas y pretextos, en detrimento de tus relaciones. No hagas eso. Sé amable y educado, sí, pero mira por tu propio bienestar.

Nostalgia. Busca consuelo en tus canciones, libros y programas favoritos. Hojea álbumes de fotos y revive tus mejores recuerdos. Ponte al día con un viejo amigo. Prepárate tu comida favorita de la infancia.

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Ordena. Escucha esto: ser desordenado, y los sentimientos de ansiedad, vergüenza e intranquilidad que le acompañan, no son cosas que hagan que te sientas bien. Además, es bastante difícil cuidar de ti mismo si no puedes, por ejemplo, encontrar la receta para ir a comprar tus medicinas. Así que, invertir algo de tiempo y energía en ordenar, es un buen método para sentirte algo mejor a la larga. (Si no sabes por dónde empezar, comienza con las cosas que más te estresan, avergüenzan o te hacen sentir culpable, o con las cosas por las que normalmente te disculpas).

Responsabilízate de tus errores. Una parte de cuidar de uno mismo es saber cuándo tienes que hacer mejor las cosas.

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Mímate. Puede que simplificaran el concepto de autocuidado demasiado, pero las mascarillas y las pompas de jabón se convirtieron en la cara errada del movimiento de autocuidado por algo. Darse caprichos sienta bien. Es relajante y está envuelto en un halo de que estás haciendo algo agradable para ti.

Mascotas. Porque a veces tan solo necesitas abrazar a tu mejor amigo peludo.

Plan. Como dice Greg McKeown en su libro Essentialism, “cuando no elegimos intencionada y deliberadamente a qué dedicar nuestro tiempo y energía, otras personas, ya sean nuestros jefes, compañeros de trabajo, clientes o incluso familiares, elegirán por nosotros y en poco tiempo habremos perdido de vista todo lo significativo e importante". Así que dedica un tiempo a planear placeres a corto plazo y objetivos a largo plazo. Es decir, haz activamente que tu vida sea lo que tú quieras que sea.

Juega. Juega en la calle, juega a soñar, usa juegos. Intenta recuperar de nuevo esa sensación de libertad. Si tienes que jugar con tu sobrino o sobrina, o los hijos de tus amigos, para volver a despertar esa capacidad de sorprenderte de la niñez, hazlo. Seguramente agradezcan un canguro.

Puzles. Tal y como ha escrito Rachel, cuando parece que el mundo se desmorona, juntar las piezas de algo, de forma literal, resulta poderoso. Además, es una buena actividad para cuando te apetece desconectar, pero no sabes muy bien qué hacer con las manos.

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Calma. Tener ruidos de fondo, ya sean de gente, música, repeticiones de capítulos de Netflix o lo que sea, suele ser lo normal. Encuentra momentos de silencio, en los que puedas existir sin distracciones.

Citas. Las citas pueden resultar algo cursis... hasta que encuentras justo la cita perfecta que te llega directamente al corazón y enciende una llama bajo tu culo. Así que comienza una colección de citas en tu teléfono o tu diario, y repásalas cuando necesites un poco de afirmación.

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Recurre a un ser querido. No tiene que ser algo muy serio; puede ser mediante una llamada, mensaje o lo que sea. Simplemente, charla con alguien de tu agrado sobre cualquier cosa.

Lee. Lee libros, artículos, cómics, blogs y poemas. Lee cosas que realmente te gusten. No te obligues a terminar un libro que no te convence. ¡La vida es demasiado corta!

Alivio. Date un repaso y averigua de qué dolores y molestias, físicos y emocionales, no te has ocupado. Y, luego, ocúpate de ellos.

Rutinas. Las rutinas proporcionan tranquilidad y satisfacción, especialmente las que diseñamos nosotros mismos, con nuestras propias necesidades en mente. Y, obviamente, descubrir cuál debe ser tu rutina de autocuidado es el objetivo de todo esto. Así que no sientas que debes estar continuamente probando cosas nuevas y emocionantes; ceñirte a lo que te funciona es perfecto.

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Espiritualidad. No existe una sola forma o razón para ser una persona espiritual. Puede consistir en incorporar creatividad, curiosidad y sabiduría a tu vida. Puede consistir en fortalecer tu relación contigo mismo o con el mundo que te rodea. O incluso puede consistir en encontrar un camino que te guíe para que tu existencia sea un poco más fácil o tenga un poco más de sentido. Ya sea a través de la práctica de una religión, la magia, realizar rituales, meditar, aprender astrología o lo que sea que te llene, la espiritualidad te aporta una forma de acceder a algo que está más allá de ti mismo.

Acicálate. Haz lo que tengas que hacer para subirte la moral. Ponte tu ropa favorita. Sumérgete en un mar de tutoriales de maquillaje y peinados en Youtube, y pruébalos. Hazte un millón de selfis para que el carrete de tu cámara se convierta en un mosaico de tu precioso rostro.

Grupo de apoyo. Los amigos son fantásticos, pero buscar un grupo de gente que esté pasando por las mismas cosas que tú es sumamente terapéutico. Si los buscas, existen muchos grupos de apoyo: grupos de gente con enfermedades mentales concretas o afecciones crónicas, grupos para superar un duelo, grupos de recuperación, grupos de homosexuales, grupos de gestión de la ira, grupos para los familiares y amigos de los que sufren, y muchos más. El buscador de grupos de apoyo y terapia de Psychology Today es un buen punto de partida.

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Habla sobre tus sentimientos. Aunque abrirse puede resultar muy difícil, hablar sobre tus sentimientos puede aligerar tu carga. Cuanto más expreses tus verdaderos sentimientos a otras personas, más te darás cuenta de que todos tenemos, más o menos, los mismos complejos, inseguridades y miedos. Y cuando eso ocurre, tiendes a tomarte menos las cosas como ataques personales y a interiorizar los comentarios y comportamientos del prójimo.

Tarot. Tal y como ha escrito Anna, practicar el tarot es una forma de reflexionar sobre ti mismo, tu vida y tus necesidades, sintiendo a la vez un poco de magia. A veces resulta raro centrarse en uno mismo o enfrentarse directamente a los problemas y, si este es tu caso, el ritual de leer las cartas del tarot te permite ser consciente de todo ello.

. Hojas sueltas, en bolsa, de hierbas, negro... prepararse una taza de té es algo que nunca falla cuando se quiere crear un pequeño resquicio de paz en medio de un mundo caótico. Nos encanta esta receta de té relajante.

Terapia. El mero hecho de permitirte un espacio para centrarte en ti, y solo en ti, es una de las cosas más caritativas que puedes hacer por ti mismo; pero resulta extraño. Todos estamos acostumbrados a que las relaciones sean recíprocas, con un equilibrio entre hablar y escuchar, desahogarnos y ayudar. Y eso es lo que hace que tener un terapeuta sea algo mágico. Sí, es una relación profesional, pero es una relación extraña, maravillosa e íntima, probablemente distinta a cualquier otra conexión que tengas. Es una persona que está a tu lado, cuyo trabajo consiste en ser experto en ayudarte. ¿En qué otro sitio podrías encontrar semejante cosa?

Registra tus hábitos y estados de ánimo, tal vez con un diario con viñetas. Registrar tus hábitos y cómo te sientes física y mentalmente, te permite jugar a detectives y encontrar conexiones; es decir, puedes mirar atrás y decir: "Vale, hice esto y me sentí bien, e hice aquello y me sentí mal". Lo que puede ayudarte, a la larga, a cuidar de ti mismo de forma más eficiente.

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Deja de seguir. Seguir a quien odias no es divertido. Y lo sabes. Así que deja de hacerlo.

Desconecta. La gente expone lo mejor de sí mismo en las redes sociales, sus relaciones, vacaciones, alardes profesionales, etc., lo que puede hacer que sientas que tu propia vida es un asco. Da un paso atrás y céntrate en la vida real, especialmente cuando sientas que tu salud mental no está del todo bien. Además, sé consciente de que estar conectado hace que recibas un montón de información (de distintas pestañas, aplicaciones, varias pantallas a la vez, etc.), lo que te deja disperso, estresado, ansioso, sobrepasado e incapaz de disfrutar mucho de nada. Así que prueba a desconectarte con regularidad (15 minutos antes de acostarte, durante los desplazamientos, una hora al día, etc.) a ver qué tal te sientes.

Usa las emociones a tu favor. En lugar de intentar ignorar las emociones negativas, date permiso para mirarlas de forma distinta y experimentarlas comprendiendo sus beneficios. Puede ser difícil; no hay nada más enervante que que te digan que mires el lado bueno de las cosas cuando estás enfadado, asustado o triste. Pero, al mismo tiempo, la ira alimenta el cambio y despierta la motivación; el miedo te protege y te reta a ser valiente; la tristeza te permite sentir emociones profundas. Usa esas cosas.

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Recopilaciones de vídeos de Vine. Existe un género COMPLETO de compilaciones tituladas “Vines que me curaron la depresión” y, aunque eso es, obviamente, una exageración, porque los vídeos de Vine no curan la depresión (pero eso ya lo sabías, ¿¿verdad??), sí harán que te sientas mejor. Aquí tienes una, y aquí otra como muestra.

Hazte voluntario. Hay muchos estudios que sugieren que hacer cosas por los demás es fantástico para la salud mental. Y, además, es una medicina maravillosa contra la soledad, que es una emoción muy difícil de tratar por uno mismo. Estarás rodeado de gente, creando vínculos, y con personas que te agradecerán que cedas tu tiempo y que te apreciarán por lo que eres.

Vulnerabilidad. Permitirnos ser vulnerables es... algo más fácil de decir que de hacer. No existen guías que te enseñen cómo bajar la guardia y enfrentarte a la aterradora posibilidad de ser visto y conocido. Pero lo que puedes hacer es buscar pequeñas oportunidades cada día y aceptar el reto de enfrentarte a ellas. Si no estás bien, responde con sinceridad cuando alguien te pregunte cómo estás. Confiesa a un amigo que algo que ha dicho ha herido tus sentimientos. Pide ayuda. Enséñale a la gente a quererte. Requiere valentía y abrirte a la posibilidad de que te hagan daño o te decepcionen, pero como escribió Brené Brown, "enfrentarnos a nuestras vulnerabilidades supone un riesgo, pero no es ni de lejos tan peligroso como renunciar al amor, la sensación de pertenencia y la satisfacción; las experiencias que nos hacen más vulnerables". (P. D.: Su libro Daring Greatly es un fantástico punto de partida si quieres aprender a ser vulnerable).

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Bien. Tu "bien" es un concepto que la profesional de la salud mental Kameelah Rashad compartió con nosotros y que, como ocurre con el autocuidado, es distinto para cada persona. Pregúntate: "¿Dónde debo acudir para sentirme pleno y reafirmado? ¿Para sentirme comprendido?" Tal vez sea ese amigo que siempre te hace reír, alguien que te envía mensajes cariñosos, tener una conversación con tu madre, estar en contacto con la naturaleza, meditar, rezar o incluso ver un vídeo de tu adorable primito. Asegúrate de descubrir cual es tu "bien" y acude a él con frecuencia, ya que ahí podrás tomarte un respiro y reponer fuerzas.

Equilibrio entre vida laboral y personal. Vete a tu hora, no revises el correo electrónico a partir de cierto momento de la noche y, en general, no pienses sobre tus responsabilidades laborales en casa, y viceversa.

Trabajo. Tal y como Anna North escribió para el New York Times, relajarse no equivale a cuidar de uno mismo para todo el mundo: "A mi, el relajarme no me funciona del mismo modo que el trabajar. En mi caso, es mucho mejor tener la mente ocupada. El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi acuñó el término 'flujo' para referirse a ese estado de 'estar totalmente implicado en una actividad, por el mero hecho de hacerla'. En un estado de flujo, dice, 'el ego desaparece'. Esa es la mejor descripción que he encontrado para esa sensación que experimento cuando estoy inmersa en un escrito o reportaje. Recuerdo cuando terminé un proyecto que me llevó todo el día el año pasado en Iowa, frente a la asamblea de partidos de Iowa, y darme cuenta de que todas las preocupaciones que me habían acompañado hasta la ciudad habían pasado a un segundo plano, gracias a las voces de las personas con las que había hablado, y el proceso de encajar todas ellas. Para mi, trabajar es cuidar de uno mismo poniéndose a uno mismo a un lado". Así que, si te sientes identificado con eso, no te sientas culpable por ello.

Escribe los halagos y comentarios positivos que recibas. Cuesta mucho acordarse de las cosas agradables que la gente dice sobre ti cuando realmente lo necesitas, así que asegúrate de que las tienes a mano.

Ellie Sunakawa / BuzzFeed

XXX. Probablemente no tengamos que decirte que la masturbación y el sexo son muy buenos para aliviar el estrés. Pero si necesitas convencerte, el cerebro te recompensa por tener orgasmos. Cuando te corres, segregas oxitocina, que es una fantástica hormona de la felicidad, y después, tu mente se relaja y tranquiliza, como si estuvieses colocado, y todo te parece maravilloso. La masturbación es también una forma infravalorada de practicar la autoconcienciación, sobre la que puedes leer aquí. Cuídate, colega.

Ellie Sunakawa / BuzzFeed

. Del mismo modo en que debes decir no a las cosas que no quieres hacer, también debes decir sí a las cosas que te asustan, pero que, en el fondo, deseas hacer. Apúntate a esa clase nocturna. Acude a esa fiesta en la que solo conoces al anfitrión. Cede a ese impulso de irte de vacaciones en solitario. Sin embargo, sobre todo, debes decir sí a las cosas que normalmente evitas debido a la ansiedad. Eso suena fatal, lo sabemos, pero lo aprueban los terapeutas. Aunque parte del autocuidado consiste en estar atento y evitar ciertos desencadenantes, muchas veces, en relación a la ansiedad, la evitación solo genera más ansiedad, que se puede acumular hasta el punto de afectar a tu vida. Si nunca te pones en el papel de que las cosas saldrán bien, incluso cuando resulten momentáneamente incómodas, nunca te darás la oportunidad de aprender a tolerar, y a la larga atenuar, la ansiedad.

Yoga. Como ocurre con la meditación, el yoga es una de esas cosas que puede que te funcionen o puede que no, pero no pierdes nada por probar si sus beneficios físicos y mentales encajan contigo.

Vídeos de YouTube, que te enseñan cosas o te hacen llorar de risa.

Ellie Sunakawa / BuzzFeed

Zoo. Crazy Ex-Girlfriend puede explicarte las propiedades curativas de ir al zoo mejor que nosotros, así que te dejamos este vídeo.

Zzzs. La falta de sueño puede incrementar los sentimientos de infelicidad, depresión y ansiedad, del mismo modo en que, en ocasiones, una buena noche de sueño puede proporcionarte la base que necesitas para afrontar el día.

Cuidaos, amigos. ✨

Este artículo ha sido traducido del inglés.

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