21 mentiras que los padres le dicen a sus hijos

Clasificadas desde “Sin importancia” hasta “Tu chico necesitará ir a terapia”.

21. “Santa siempre te está viendo”.


Nivel de maldad: Sin importancia.
Motivo para clasificarla en este puesto: Primero que nada, solamente decimos esto cuando nuestros chicos se están portando mal y necesitamos que cambien de actitud. Sin embargo, lo más importante es que esta mentira nos lleva a darles un montón de regalos, lo cual resulta ser lo máximo para ellos a fin de cuentas. Cuando eres mayor, la gente sólo te miente; nunca te dan un montón de cosas increíbles por ello.

20. “¡Si te tomas tu leche, crecerás y serás muy alto!”


Nivel de maldad: Bah.
Motivo para clasificarla en este puesto: Todos sabemos que la genética es responsable en un 95% de cuán alto crecemos, pero la leche es buena para los niños. Si esta pequeña mentira blanca significa que ellos tendrán huesos y dientes más fuertes, entonces no deberíamos sentirnos mal.

19. “¡Es la hora de dormir!” (dicho 30 minutos antes de la verdadera hora de dormir)


Nivel de maldad: Pfft.
Motivo para clasificarla en este puesto: ¿Cuál es el crimen aquí? ¿Que hacemos que nuestros hijos duerman más? ¡Por favor! Algún día soñarán con tener unos cuantos minutos más de sueño (y ese día será cuando tengan sus propios hijos).

18. “¡Bien hecho!”


Nivel de maldad: No te preocupes.
Motivo para clasificarla en este puesto: De acuerdo, así que nuestros torpes niños no van a ser la próxima primera bailarina o el siguiente mariscal de campo de la NFL, pero ¿y qué? Lo intentaron y recibir un poco de aprobación de parte de tus padres es bueno cuando eres pequeño. Sin embargo, a medida de que crecen será mejor hablarles más francamente o terminaremos con alguien de 30 años que vive en nuestro sótano y espera elogios por lavar la ropa.

17. “¡Ya casi llegamos!” a la mitad de un viaje my largo.


Nivel de maldad: No diré nada si tú tampoco lo haces.
Motivo para clasificarla en este puesto: ¿Qué se supone que tenemos que hacer? Decirle a nuestro hijo, “¡Sólo faltan cuatro horas y media!” Todos los padres han aguantado a un niño llorón durante un viaje largo en carro, y en esos casos, esta mentira casi podría describirse como una completamente humana. Casi.

16. La clásica que dices después de decirle buenas noches a tu hijo: “Vendré a verte en unos minutos”.


Nivel de maldad: Una pequeña réplica de un pequeño terremoto.
Motivo para clasificarla en este puesto: Nuestros niños se van a dormir en un par de minutos de todas formas. Entonces, ¿qué daño hace decir que iremos a verlos en unos minutos?

15. “Si sigues poniendo esa cara, se te quedará así para siempre”.


Nivel de maldad: Un pequeño terremoto.
Motivo para clasificarla en este puesto: Tal vez sus rostros no se van a quedar así, pero ¡vamos! No pueden hacer esas ridículas caras por siempre. Si decir esto hace que se detengan, entonces digo: “Si no hay daño, no hay falta”.

14. “Se nos acabó el/la [agrega en este espacio cualquier tipo de comida chatarra que te pudre los dientes]”.


Nivel de maldad: Lo que es malo para una persona no lo es para otra, ¿sabes?
Motivo para clasificarla en este puesto: Es natural que queramos que nuestros niños dejen de comer comida chatarra, pero esta es una mentira con la que te pueden atrapar fácilmente. Los niños suelen saber con exactitud cuántas galletas Oreo hay en la casa en cualquier momento, así que más te vale que sepas poner una buena cara de póker.

13. “No lo sé”.


Nivel de maldad: “Bueno, eh, no diría que debieras sentirte mal por decir esto, pero…”
Motivo para clasificarla en este puesto: Te comprendo. Los niños hacen montones y MONTONES de preguntas pero simplemente están intentando aprender sobre el mundo. Estimular su curiosidad es probablemente lo que deberíamos hacer si queremos que nos regalen esa taza que dice “Mejor papá del mundo”. Hagamos esto en lugar de desanimarlos porque no queremos lidiar con sus preguntas, ¿sabes?

12. “Ya veremos”.


Nivel de maldad: Sigo batallando con sentimientos desagradables de mi niñez.
Motivo para clasificarla en este puesto: Todos decimos esto —así como nuestros padres lo decían antes que nosotros— pero todos sabemos que “Ya veremos” es igual a “No va a suceder”. ¿Por qué no sólo decimos “No”? Mmm, ¿mamá? ¿Por qué no sólo me decías, “No”?

11. “Volveremos en otro momento”.


Nivel de maldad: Ceja levantada.
Motivo para clasificarla en este puesto: Al toro por los cuernos —todos sabemos que nunca volveremos, (o al menos no por un muy, muy largo tiempo). Esta mentira puede que acalle las protestas de los niños por unos minutos, pero también les da una falsa esperanza (la cual conduce a más protestas más adelante). Los chicos y sus protestas, hombre.

10. “Ehm, la comida se arruinó”.


Nivel de maldad: Labios fruncidos.
Motivo para clasificarla en este puesto: Mentir para encubrir el hecho de que nos comimos el pedazo sobrante del pastel de nuestros hijos no es una de las mentiras más bonitas que podamos decir, sobre todo cuando nos lo devoramos como un animal frente al fregadero.

9. “Sólo cómetelo. Es pollo”.


Nivel de maldad: Suspiro.
Motivo para clasificarla en este puesto: Una cosa es mentir sobre habernos comido la comida de nuestros niños, pero engañarlos para que coman algo que de otra manera no comerían es un poco enfermizo, si lo piensas bien. Entiendo que algunas veces tenemos que tomar medidas extremas para lograr que nuestros hijos coman (de hecho, puede que alguna vez le haya dicho esta frase a mi hija), pero el usar esta táctica definitivamente nunca es el momento de mayor orgullo para ningún padre.

8. “Yo nunca hubiera hecho eso cuando tenía tu edad”.


Nivel de maldad: Suspiro largo.
Motivo para clasificarla en este puesto: Es bastante injusto hacerles creer a nuestros niños que fuimos perfectos durante nuestra niñez, cuando en realidad, fuimos indudablemente igual de frustrantes. Si no reflexionamos sobre este tipo de anécdotas, pronto estaremos contando historias acerca de cómo caminábamos cuesta arriba y sobre la nieve de ida y de vuelta al colegio.

7. “El parque está cerrado”.


Nivel de maldad: Sacude la cabeza diciendo “No”.
Motivo para clasificarla en este puesto: Esto es mentirle directamente a un niño. Además, ¿qué se supone que haremos cuando nuestros niños aseguren ver gente en el parque cuando pasemos a lado mientras vamos manejando en el carro? ¿Decirles que son fantasmas?

6. “Cuando el camión de helados toca la música, significa que se les acabó el helado”.


Nivel de maldad: Vamos, por favor.
Motivo para clasificarla en este puesto: Esto es simplemente pura maldad. Maldad muy chistosa, pero sigue siendo maldad.

5. “Yo siempre sé cuando estás mintiendo”.


Nivel de maldad: ¿Es en serio?
Motivo para clasificarla en este puesto: ¿Así que ahora somos omniscientes? Esta mentira sólo estresará a nuestros chicos y ni siquiera valdrá la pena. Si son lo suficientemente pequeños para creer esta frase, entonces de todos modos son demasiado pequeños para decir una mentira realmente grave.

4. “El perro se fue a vivir a una granja”.


Nivel de maldad: Se encoge de dolor.
Motivo para clasificarla en este puesto: Un perro es parte de la familia. Nuestros niños merecen saber la verdad aunque no sea fácil. No les diríamos que la abuela se fue a vivir a una granja, ¿o sí?

3. “Yo no sé dónde está tu juguete. Debes haberlo perdido.”


Nivel de maldad: ¿Realmente acabas de decir eso?
Motivo para clasificarla en este puesto: Tirar (u ocultar) los juguetes de tu hijo y luego hacerle creer que por su culpa se perdieron, probablemente le trastornará la mente a tu chico, especialmente cuando éste pase los siguientes días buscando lo que “perdió”.

2. “No te dolerá. ¡Lo prometo!”


Nivel de maldad: Oh no, no lo hiciste.
Motivo para clasificarla en este puesto: Les prometemos a nuestros chicos que la inyección no les dolerá, pero dos segundos después, les duele. Y MUCHO. Esto no sólo hace que desconfíen de nosotros, sino de los doctores en general. ¡Ten un poco más de vergüenza! (Postdata: Yo, eh, le he dicho esto a mi hijo en alguna ocasión).

1. “Me iré sin ti”.


Nivel de maldad: Tu chico necesitará ir a terapia.
Motivo para clasificarla en este puesto: ¿Convencer a nuestros chicos de que los vamos a abandonar? Eso es enfermizo, especialmente cuando nuestros hijos rompen en llanto y corren tras nosotros. Una alternativa mucho mejor es echarle droga a la limonada de tu hijo unos cinco minutos antes de que te quieras ir. (Nota: ¡Estoy bromeando! Tampoco hagas eso).

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Este post fue traducido por usuarios de Duolingo, un servicio que ayuda a estudiantes de idiomas a practicar sus habilidades traduciendo textos en su lengua materna. Queremos seguir mejorando y creciendo, así que si tienes alguna sugerencia o feedback por favor escríbenos a espanol@buzzfeed.com. ¡Gracias!

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